el equilibrista
Delicada como una lágrima que desciende por la mejilla hasta perderse.
Perdido en las mejillas de otras busco una lágrima que no encuentro.
Vuelvo al mar
de los labios de sal,

Desesperado como una declaración de amor, me veo en mi habitación dando tumbos, sin mirar, escuchar, sentir… simplemente con el recuerdo de tu mirada ardiente, una mirada que quemaba mis sentidos, sin saber responder a tus preguntas, a tus insinuaciones, a tus ruegos.
Respiro entre el humo de ese cigarro que me acompaña entre copas de alcohol recargadas con arrepentimiento. Arrepentido de ser un simple humano que vuelve a errar en este camino turbio por una tormenta de abrazos que nunca me dieron. Camino convertido en barrizal de memorias que desconocen un corazón.
Aquí estoy, desesperando por lo esperado, conociendo lo ya conocido. Encontrando una y mil razones para olvidarte sin encontrar el olvido. Arañando la esperanza, esa misma que quiere irse bien lejos espantada por las garras de los malos consejos.
Ella me repetía que huyésemos bien lejos, tan lejos como yo quisiera ir, ella me seguiría. Me dijo que nunca más quería sentir la distancia entre nosotros, nunca más, en ningún momento del día nos separaríamos más lejos de lo que alcanzasen sus manos. Aún recuerdo las noches que dormimos al raso, bajo esas estrellas que nos ayudaban a soñar, a pensar.
¡Qué extraño! Ahora me encuentro acostado junto al hueco de su ausencia, sin dormir, soñando...
Viviendo en el zaguán de la soledad donde todos dicen verme durante el día,
silbándole al silencio,
acostumbrándome de nuevo a mí,
hilvanando de nuevo una cuerda hecha de deseos e ilusiones, para lanzarme como un equilibrista a cualquier calle que me lleve a cualquier lugar que siempre haya querido conocer, acualquier mujer con la que soñé alguna noche, a la bebida y a la comida.
Posiblemente cuando la costumbre se haya apoderado de las calles me vendaré los ojos para ver lo que yo quiera ver, para poner tu voz a los gemidos del amanecer, tu rostro en la oscuridad del placer. Posiblemente haré todo eso y mucho más cuando la necesidad desaparezca.



qualche dijo
Amigo Pignon, encantada de volver pos esos mares de los blogs y leerte de nuevo, por fin! aunque me hubiese gustado una lectura más positiva. No te ha sentado bien tu viaje?
Las lágrimas són para dejarlas caer amigo. Cuando una lágrima descienda por tu mejilla, ten valor para mirarte en el espejo y recordarte que tienes que aprender de ésa lágrima y de ése dolor, para procurar que no se vuelva a repetir. Para ser feliz, para amar a la vida, y sobretodo, amarte a ti mismo.
Un besazo!
22 Agosto 2007 | 04:23 PM