Melopeadas
Ensimismado por el recuerdo de tu bello rostro, con tu dulce sonrisa que dibuja y enaltece aún más esa belleza natural, recordando que me dice que está enamorado de otro que no contesta.
Confundido por aferrarme al creer que es una rabieta del saber que aún me quedo, mi rostro entristece.
Aparezco en cualquier calle que no sigue el camino a casa, tropezando con transeúntes nocturnos, con enfermos de amor aliviados por el silencio de la soledad nocturna interrumpida por motores que sí tienen destino, interrumpida por un corazón que ya no merece tener latidos.
Miro al frente para mirar algún camino que me lleve a casa, a esa habitación que siempre arropa sueños rotos por el alba que dibuja la realidad y que penetran por los minúsculos agujeros que forman la persiana de mimbre que a veces oscurece mi rincón.
Dando tumbos, sin recuerdos que me susurren el paso del tiempo y la distancia recorridos, me encuentro frente al espejo mirándome, suplicando a mi fealdad envuelta por tus palabras que se clavaron muy adentro; pero mañana las heridas enmarcarán un bonito recuerdo de lo que nunca vivimos, de lo que podría haber sido un clamor a los cuatro vientos, un estallido de buenos momentos y lamentos.
Hoy no quiero que salga el sol y el ajetreo, hoy quiero ahogarme entre la oscuridad de la noche, con la compañía de un vaso que llenar y una botella que vaciar, hoy quiero tu recuerdo.
Quiero recordar tu mirada oscura y transparente cada vez que me veías llegar. Quiero recordar el momento en el que nuestras manos se rozaban y tu mirada me suplicaba silencio.


amanita muscaria dijo
A veces tenemos que encubrir o enmascarar nuestros sentimientos, el vaso por llenar y la botella por vaciar es algo que muchos y muchas hemos vivido, peroal final siempre hay otro alguien y si no lo hubier, te queda la madurez de haber sobrevivido, besos y se feliz :-)
a**
20 Junio 2007 | 08:39 AM