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La Coctelera

PIGNON VS BROCHANT

27 Septiembre 2007

Memoria de una garrapata

Unos cuantos rayos de sol calaban entre las nubes formando cascadas de luz tenue pero radiante, como los recuerdos de los buenos momentos. Desplomándose sobre el sepulcro descomunal en el que se había convertido el mar. Una gaviota desafiante cruzaba con un vuelo ágil, directo -casi perfecto -empapándose de colores, sin destino alguno. La inmensidad del silencio acompasado por esas olas que acariciaban las rocasofreciéndoles vida y motivo, daban sentido al momento que compartía con una fragilidad diferente a la de un ayer cualquiera. Una fragilidad sabia sin llegar a la amargura, fresca y apetecible como darle un bocadito al mar.
Allá al fondo un par de barcos pesqueros faenaban guiándose por el viento que soplaban unas nubes que no se decidían a llegar. Pescador o marinero, o como lo quieran llamar, navegaba sobre una línea azul creyendo buscar pescado, sin darse cuenta del aroma que dejaban las horas que pasan sin dejarte a tí pasar. Del color que dejaba el silencio - en este cuadro - cuando se deja ver. Del mal sabor que degustaba al mezclarse la ambición y el no querer ser.
Figuras en el aire moldeaba una suave brisa con un puñado de arena. Yo, hacía lo propio con el humo de un cigarro que a la vez me envenena.
Así, sentado en un banco solitario, espectante me quedé esperando a que la oscuridad o la tormenta que amenazaba con negras y roncas nubes terminasen con el momento del eco de los sueños de un niño ciego que encontré en la ciudad y me enseñó a ver sin tener que mirar sueños y realidades en un grano de arena que se encuentra entre la inmensidad.

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7 Septiembre 2007

Arrancando telarañas

Agazapado ante el recuerdo de lo que nunca fue y lo que siempre me encuentro, el amigo dice y desdice que habla por hablar, con la boca chica o a los cuatro vientos que esta tarde sopla el mar.

Perplejo me deja otra vez un molino viejo, que dice estar cansado de rodar, será un nuevo fraude, que guardaré en la colección de los que ya no van a llegar. A partir de ahora hay que dar sin mirar, al que dice ser sabio o al que sabes que no te va a escuchar, da igual ¡Qué importa! Estamos en el camino en el que lo mejor es olvidar. Y para qué preguntar, si nadie te da respuesta, para que vivir en un recuerdo cubierto de azúcar, creo que llevas tanto tiempo mirando atrás que tus ojos a todo esto no se acostumbrarán.

Si quieres salvarte, tienes una última oportunidad, pregunta dónde está todo lo que dejaste, y solo sabrás llegar.

Dónde está la mirada perdida que esconde el puñal del amor

Dónde está el oso polar que siempre se cruza sin echar una mirada atrás.

Dónde está el mar que arropa las noches de ansiedad.

Dónde esta el marinero que encuentras por los bares moribundo de soledad.

Dónde está el diván que ya no recuerdo el momento de saborear.

Dónde está la alcoba de los deseos que no se quieren contar.

Dónde está el lienzo en blanco - frustrado - que hay que destrozar.

Dónde está el ruido que tanto ayuda a olvidar.

Dónde está el beso de judas que tanto quiero besar.

Dónde está la línea que permite sobrepasar.

Dónde está la huella de la ausencia que se deja acariciar.

Dónde están las palabras que nunca se dicen.

Dónde está el aroma de la nostalgia.

Dónde está el corazón piraña, chiquitito de ojo tuerto.

Dónde estás tú, date prisa, que me busco otro cuento.

Dónde estás vida, date prisa, que me muero.

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18 Agosto 2007

el equilibrista

Delicada como una lágrima que desciende por la mejilla hasta perderse.

Perdido en las mejillas de otras busco una lágrima que no encuentro.

Vuelvo al mar

de los labios de sal,



Desesperado como una declaración de amor, me veo en mi habitación dando tumbos, sin mirar, escuchar, sentir… simplemente con el recuerdo de tu mirada ardiente, una mirada que quemaba mis sentidos, sin saber responder a tus preguntas, a tus insinuaciones, a tus ruegos.

Respiro entre el humo de ese cigarro que me acompaña entre copas de alcohol recargadas con arrepentimiento. Arrepentido de ser un simple humano que vuelve a errar en este camino turbio por una tormenta de abrazos que nunca me dieron. Camino convertido en barrizal de memorias que desconocen un corazón.

Aquí estoy, desesperando por lo esperado, conociendo lo ya conocido. Encontrando una y mil razones para olvidarte sin encontrar el olvido. Arañando la esperanza, esa misma que quiere irse bien lejos espantada por las garras de los malos consejos.

Ella me repetía que huyésemos bien lejos, tan lejos como yo quisiera ir, ella me seguiría. Me dijo que nunca más quería sentir la distancia entre nosotros, nunca más, en ningún momento del día nos separaríamos más lejos de lo que alcanzasen sus manos. Aún recuerdo las noches que dormimos al raso, bajo esas estrellas que nos ayudaban a soñar, a pensar.

¡Qué extraño! Ahora me encuentro acostado junto al hueco de su ausencia, sin dormir, soñando...

Viviendo en el zaguán de la soledad donde todos dicen verme durante el día,

silbándole al silencio,

acostumbrándome de nuevo a mí,

hilvanando de nuevo una cuerda hecha de deseos e ilusiones, para lanzarme como un equilibrista a cualquier calle que me lleve a cualquier lugar que siempre haya querido conocer, acualquier mujer con la que soñé alguna noche, a la bebida y a la comida.

Posiblemente cuando la costumbre se haya apoderado de las calles me vendaré los ojos para ver lo que yo quiera ver, para poner tu voz a los gemidos del amanecer, tu rostro en la oscuridad del placer. Posiblemente haré todo eso y mucho más cuando la necesidad desaparezca.

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29 Junio 2007

Putrefactour

Después de una temporada un tanto loca, frenética, apasionada de amores y desamores, vulevo a casa por unas horas para volver a hacerme la mochila y parto de nuevo, al menos esta vez acompañado con un gran amigo. Los dos partiremos mañana hacia el Este de Europa, Grecia, por fin Estambul... espero estar preparado para salir con los ojos bien abiertos y el corazón cerrado POR VACACIONES.

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19 Junio 2007

Melopeadas

Ensimismado por el recuerdo de tu bello rostro, con tu dulce sonrisa que dibuja y enaltece aún más esa belleza natural, recordando que me dice que está enamorado de otro que no contesta.

Confundido por aferrarme al creer que es una rabieta del saber que aún me quedo, mi rostro entristece.

Aparezco en cualquier calle que no sigue el camino a casa, tropezando con transeúntes nocturnos, con enfermos de amor aliviados por el silencio de la soledad nocturna interrumpida por motores que sí tienen destino, interrumpida por un corazón que ya no merece tener latidos.

Miro al frente para mirar algún camino que me lleve a casa, a esa habitación que siempre arropa sueños rotos por el alba que dibuja la realidad y que penetran por los minúsculos agujeros que forman la persiana de mimbre que a veces oscurece mi rincón.

Dando tumbos, sin recuerdos que me susurren el paso del tiempo y la distancia recorridos, me encuentro frente al espejo mirándome, suplicando a mi fealdad envuelta por tus palabras que se clavaron muy adentro; pero mañana las heridas enmarcarán un bonito recuerdo de lo que nunca vivimos, de lo que podría haber sido un clamor a los cuatro vientos, un estallido de buenos momentos y lamentos.

Hoy no quiero que salga el sol y el ajetreo, hoy quiero ahogarme entre la oscuridad de la noche, con la compañía de un vaso que llenar y una botella que vaciar, hoy quiero tu recuerdo.

Quiero recordar tu mirada oscura y transparente cada vez que me veías llegar. Quiero recordar el momento en el que nuestras manos se rozaban y tu mirada me suplicaba silencio.

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12 Junio 2007

Conversaciones con mama(III)

- Mama, llevo mucho tiempo pensando en un viaje, pero no un viaje como los que he hecho hasta ahora, creo que este es mi viaje, con billete de ida, y seguramente sin vuelta. Lo llevo pensando mucho tiempo y creo que es el momento de tirar bien fuerte de las obligaciones y de las pasiones que siento como me tienen atrapado en esta jaula de grillos. Tirar bien fuerte hasta arrancar todas esas cuerdas, o lazos - como tú lo quieras llamar - e irme.

- Pero hijo, por qué no eres como tus hermanos, ellos son felices.

- ¡Por eso mismo! Ellos son felices y yo no mama. Todo el mundo parece poder vivir una continua falsedad, esa misma que a mí me aprieta más la soga, y no quiero ahogarme. Quiero vivir. No quiero rendirme y unirme. Ojala fuese ciego mama, me gustaría sólo ver tus ojos; ojala fuese sordo, y sólo escuchar tu voz; ojala no pudiese oler más que tu fragancia y tus guisos; ojala mama no pudiese sentir más que tu suave piel.

- Hijo, si te vas no sé que será de mi vida – dijo derramando una lágrima tan larga que parecía que nunca acabaría. Llegó un momento en el que pensé que esa misma lágrima llegaría hasta mí para abrazarme, en ese momento mi corazón comenzó a latir más y más rápido; mi estómago parecía estar a manos de un niño aprendiendo a atarse los zapatos, menos mal que mis pupilas aprendieron a evaporar cada una de las lágrimas que quise derramar en ese momento, y pude mantenerme tan fuerte y distante como tierno y conmovido por su dolor, por su sufrimiento – Si vuelves a irte… te volveré a echar tanto de menos, volveré a aprender a amarte desde la distancia que nos separe, volveré a imaginarte desde la última fotografía que te guarde, volveré siempre a lo mismo aún sabiendo que tú ya no vuelvas.
Las pupilas se quedaban sin calor con el que frenar mis lágrimas, que se amontonaban pidiendo paso al desenfreno de los sentimientos. Extrañas sensaciones experimentaba en mi interior - ese mundo por descubrir, oscuro y celeste, agrio y dulce por momentos, bondadoso y perverso según el cuerpo – al estar contigo sabiendo que tengo que estar sin ti. El nerviosismo de no saber si reír o llorar para complacerte.

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7 Junio 2007

No son sólo palabras

Palabras inofensivas, susurros que tu boca desprende - de forma suave, con movimientos lentos, en formas de espiral, como la sinceridad que emanan – acariciando el corazón.

Palabras escritas en la memoria de un pez, para nunca ser escuchadas, para ser regaladas al olvido.

Palabras tan pequeñas como un grano de arena en medio del desierto, niños pequeños que quitan o dan significado a la vida de sus mayores, como un perchero sin sombrero de copa, como un mar sin piratas ni sirenas a las que puedan desflorar, como una habitación de hotel sin ventana ni fulana.

Palabras vergonzosas, de esas que nadie parece conocer, que siempre se quedan en la trastienda de los diccionarios, para acompañarles en su lucha por su riqueza.

Palabras dulces en tu boca que amargan a mi corazón, cuando mis ojos ven que se las dices a otros.

Palabras jóvenes, que viajaron tanto y nos trajeron tantos recuerdos que no han podido olvidar; palabras que se pasearon por Londres, Nueva York, París; o primas lejanas que están por llegar de Shangai o Pekín.

Palabras manchadas de sangre, que viajan seguras, directas, golpeando una y otra vez hasta penetrar en el dolor ajeno, dolor escondido en una mirada tan triste como la golondrina sin viento a orillas de cualquier puerto, dolor escondido en un gesto tan nervioso como el viernes del abstemio.

Palabras con olor y sabor de los recuerdos de ayer o de las ideas del mañana.

Palabras que salen al exterior con retrovisores para ver aquello que dejan, para ver todo lo que han provocado.

Palabras tan lentas como el tiempo intoxicado por tu ausencia, que merodean por la memoria sin encontrar la salida del alivio.


Tantas palabras que dicen y desdicen, que lloran y ríen, que secan y mojan nuestro paso armonioso por el silencio.

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5 Junio 2007

Conversaciones con mama (II)

- Mama – entoné cada letra como si de las últimas que fuesen a salir por mi boca se tratasen.

- Dime hijo.

- Sabes que no tardaré en irme; sabes que de un momento a otro volveré a coger la maleta que en mi armario se ha convertido, y os volveré a dejar otra vez solos.

- Hijo, por qué no descansas una temporada, intenta hacer vida aquí cerca de nosotros, por qué no puedes ser como los demás. Siempre de un sitio para otro, sufriendo, malcomiendo, malviviendo… Tú te crees que el mundo está por descubrir hijo, y no es así, se descubrió ya hace muchos años…

- Lo sé, sé que todo se descubrió hace muchos años, pero si no lo veo todo con mis propios ojos, no es suficiente para mí. Necesito sufrir, disfrutar, llorar con cada adiós para más tarde reír al recordaros. Necesito derramar muchas lágrimas por todo aquello nuevo que acabo de descubrir a mi alrededor, y pasarme un día entero con la sonrisa en la boca al descubrir la felicidad en medio del desastre que aquí nadie conoce.

Ella dejó sus quehaceres y se sentó a mi lado, con sus ojos clavados en los míos, absorta de cualquier movimiento inesperado tanto dentro como fuera del habitáculo, cegada por la luz que arrastraba cada una de las palabras que desprendía por mi boca, orgásmica por el placer de los sentimientos que empapaba cada uno de los sonidos que arrojaba. Siempre parecía predecir el momento en el que le iba a contar algo realmente importante, para mí; siempre escuchaba con la boca tan cerrada como el clérigo en misa, aprovechando mis silencios para soltar un Amén. En algún momento me arrepentía de soltar tantas barbaridades pensando que ella se preocuparía por la salud mental de su hijo; pero siempre, sorprendiéndome, escuchaba, me daba la razón, o simplemente me la cogía prestada para jugar con ella, modificarla a su parecer y preguntarme si así lo veía mejor.

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Sobre mí

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PIGNON VS BROCHANT

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Mi nombre es François Pignon, soy funcionario en el Ministerio de Hacienda francés. Hace unos años mi mujer me dejó por mi mejor amigo, y aunque haya pasado mucho tiempo aún no logro entender cómo pudo irse con alguien tan idiota, ¡sólo sabía hablar de surf! Aquello me dejó destrozado, y desde ese mismo día no he vuelto a ser el mismo, mi vida se basa en trabajar y crear maquetas a base de palillos, tiempo y mucha paciencia. Perdido, sin ilusiones, rodeado de gente muy mala, así me veo en este mundo que ya no tiene sentido para mí desde que me robaron el corazón. Pero por muchas cosas que me pasen yo nunca cambiaré. seguiré siendo el mismo. Me golpearán una y otra vez, posiblemente me harán caer, pero por mi forma de ser (un idiota) siempre tengo a alguien que sabe ver mis buenas intenciones con el mundo, y no se aprovecha de mí, sino que me tiende la mano y me da un empujón para poder seguir con fuerzas. Gracias señor Brochant, le costó conocerme, incluso por momentos llegué a pensar que me odiaba, pero sr. Brochant he de decirle que usted es tan idiota como yo, y que si no está solo en estos momentos es porque tuvo la suerte de conocer a un idiota que le salvó de la corriente en la que se éstaba ahogando.

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